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La Cigüeña y el Coyote
Hans Schuster
Erase una flaca de largo cogote de medias naranjas y minúsculo escote quería salir a pasear en un bote con remos de palo y viento del norte.
¿Quién me lleva al lugar del suspiro que sea ahora, lo quiero al tiro? ¿Quién me lleva al lugar de la risa que sea ahora, lo quiero con prisa?.
Y en eso estaba buscando un marino cuando debajo de un árbol escuchó un trino: cigüeña querida - le dijo un coyote- yo soy quien en vida te llevará en bote.
¡Que bueno, que rico!- exclamó la flaquita- voy por mi mochila allí tengo platita.
Y trajo la flaca un tremendo bolsón repleto con cosas para la ocasión,
¿Qué traes y guardas con tanto recelo qué pesa un mundo y se me cae el pelo?,
Yo llevo querido, en la bolsa un tesoro que vale lo mismo, te digo, que el oro y si tu me cruzas para el otro lado te doy la mitad de lo que llevo guardado.
Muy bien, es un trato -le dijo el coyote- así no te como, arriba del bote . No importa que intentes tamaña aventura para eso yo nado como me lo dio natura.
Y en eso estaban en medio del lago cuando pensó el coyote, igual se la hago me como a la flaca y me quedo con todo total soy coyote, así que ni modo.
La flaca lo mira y entiende intenciones se tira al agua y grita; ¡ ladrones!, se ríe el coyote y abre el bolsón y salen termitas, qué enjambre, un montón.
Ya no se ve el bote, tampoco el bolsón y el coyote menos, aprende tú la lección quien hace un trato con mala intención recibe en pago el doble de error: Engañar al engaño es arte mayor
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